No es como si pensara que nosotros solamente somos los
culpables, no, para nada. No sé ni
siquiera lo que pienso, quizá porque no me conozca o simplemente por miedo.
¿Miedo a qué? A intentar conocer nuestro propio pensamiento y nuestra libertad
de controlarlo.
¿Y por qué no jugar con unas promesas que se puedan romper? o
¿De verdades que son sabidas ya como mentiras?
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